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Cualquier parte de la estructura que se elija de algún animal o planta, es el producto de un conjunto de transformaciones de alguna parte del ancestro más antiguo. Este es un hecho de la biológia evolutiva, basado en parte en que no hay incrementos repentinos de complejidad, y las especies no empeoran como preludio de una mejora. El oido de los mamíferos es un ejemplo de ello.

El oido interno está compuesto por tres huesesillos que transmiten el sonido: el martillo, el yunke y el estribo. La evidencia fósil muestra que estos huesos descienden directamente de tres huesos que en nuestros antepasados los reptiles formaban la mandíbula.
El yanocinodonte nos brinda hoy sus fósiles, y en ellos ha sido posible estudiar esta transición.


Bibliografía:

Escalando el monte improbable, Richard Dawkins

http://neofronteras.com/?p=834

 


Comments

05/25/2010 6:25pm

Excelente post Jorge, en especial me llamó la atención: "no hay incrementos repentinos de complejidad". Eso me tiene pensando bastante, que locura!!!

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