
Un premio nobel es un gran reconocimiento en cualquiera de las áreas en las que se otorge, y como es de esperarse, es normal que no todo el mundo esté satisfecho con la elección del ganador. Lo que no se ve normal es que el o los ganadores no sepan cuál es el motivo por el cuál se ganaron el premio, y sólo hayan entendido el significado del hallazgo leyendo una noticia en el periódigo New York Times.
Arno Penzias y Robert Wilson, a la fecha de este post con 77 y 74 años respectivamente, estaban trabajando en 1965 en una gran antena de comunicaciones de los Bell Laboratories en Holmdel, New Jersey, USA, y estaban emproblemados con un ruido de fondo persistente en la antena, bastante molesto, bastante difícil de localizar, porque parecía venir de todos lados, a toda hora.
Atormentados, hicieron todo lo que estubo a su alcance para eliminar el ruido: cambiar circuitos, fabricar de nuevo algunos instrumentos, hacer recableo, limpieza, en fin; terminaron montados en la antena limpinado todos sus rincones, e incluso documentaron la famosa "materia blanca dieléctrica", o sea, caca de pájaros. En esos trotes se la pasaron como un año con el maldito ruidito.
Mientras se daba toda esta limpieza, lejos de allí pero en el mismo estado de New Jersey, en la Universidad de Princeton, habían otros científicos, entre ellos Robert Dicke, que estaban trabajando en una idea del astrofísico ruso George Gamov, que en 1940 dijo que se debería existir una radiación cósmica de fondo que el big bang dejó, que hoy detectaríamos como microondas.
Nadie sabía que el ruido en la antena de Bell Laboratories era producida por la radiación que Gamov había predicho.
Sin saber el origen del ruido, Wilson y Penzias se pusieron en contacto con el equipo de Princeton para ver si les podían ayudar en algo, y el equipo de Princeton descubrió que lo que la antena estaba recibiendo era la señal que ellos estaban buscando. Aparecieron luego dos artículos: uno de Wilson y Penzias describiendo toda la problemática y experiencia con el ruido de la antena, y otro de Dicke y su equipo explicando el origen del ruido que se presentaba en la antena de Bell.
Wilson y Penzias no tenían ni idea del origen del ruido, no estaban buscando nada relacionado con el origen del universo, no entendían qué habían encontrado, y nunca escribieron nada alrededor del tema en ningún paper. Sin embargo, fueron galardonados por su hallazgo en 1978 con el Premio Nobel de física. Algún tiempo después Wilson y Penzias lograron entender la importancia del ruido de su antena por medio de una noticia que apareció en el periódico The New York Times.
Si alguna vez ha visto un televisor análogo cuando un canal no entra, notará una infinidad de punticos negros sobre un fondo claro. Algunos de esos punticos, sólo el 1%, son un registro de esta señal del origen del universo, llamada Radiación Cósmica de Fondo.
Sigo creyendo que ese premio nobel debió haber sido para Dicke y su equipo y no al revés.
Bibliografía:
A Short History of Nearly Everything, Bill Bryson
http://en.wikipedia.org/wiki/Arno_Allan_Penzias
http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Woodrow_Wilson
http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_H._Dicke
Atormentados, hicieron todo lo que estubo a su alcance para eliminar el ruido: cambiar circuitos, fabricar de nuevo algunos instrumentos, hacer recableo, limpieza, en fin; terminaron montados en la antena limpinado todos sus rincones, e incluso documentaron la famosa "materia blanca dieléctrica", o sea, caca de pájaros. En esos trotes se la pasaron como un año con el maldito ruidito.
Mientras se daba toda esta limpieza, lejos de allí pero en el mismo estado de New Jersey, en la Universidad de Princeton, habían otros científicos, entre ellos Robert Dicke, que estaban trabajando en una idea del astrofísico ruso George Gamov, que en 1940 dijo que se debería existir una radiación cósmica de fondo que el big bang dejó, que hoy detectaríamos como microondas.
Nadie sabía que el ruido en la antena de Bell Laboratories era producida por la radiación que Gamov había predicho.
Sin saber el origen del ruido, Wilson y Penzias se pusieron en contacto con el equipo de Princeton para ver si les podían ayudar en algo, y el equipo de Princeton descubrió que lo que la antena estaba recibiendo era la señal que ellos estaban buscando. Aparecieron luego dos artículos: uno de Wilson y Penzias describiendo toda la problemática y experiencia con el ruido de la antena, y otro de Dicke y su equipo explicando el origen del ruido que se presentaba en la antena de Bell.
Wilson y Penzias no tenían ni idea del origen del ruido, no estaban buscando nada relacionado con el origen del universo, no entendían qué habían encontrado, y nunca escribieron nada alrededor del tema en ningún paper. Sin embargo, fueron galardonados por su hallazgo en 1978 con el Premio Nobel de física. Algún tiempo después Wilson y Penzias lograron entender la importancia del ruido de su antena por medio de una noticia que apareció en el periódico The New York Times.
Si alguna vez ha visto un televisor análogo cuando un canal no entra, notará una infinidad de punticos negros sobre un fondo claro. Algunos de esos punticos, sólo el 1%, son un registro de esta señal del origen del universo, llamada Radiación Cósmica de Fondo.
Sigo creyendo que ese premio nobel debió haber sido para Dicke y su equipo y no al revés.
Bibliografía:
A Short History of Nearly Everything, Bill Bryson
http://en.wikipedia.org/wiki/Arno_Allan_Penzias
http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Woodrow_Wilson
http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_H._Dicke
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