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Los espartanos siempre han sido descritos por la historia como grandes guerreros. Tanto Hollywood como algunos escritores vieron la posibilidad comercial de llevar semejante despilfarro de valentía hasta el público moderno. Pero, ¿qué hacía tan poderosa a Esparta que no tuvieran sus vecinos?

Tal vez la versión más concreta, corta y clara de lo que era el pueblo espartano la expresó el italiano Indro Montanelli en uno de sus libros, q quien fue especialista en historia griega, y considerado uno de los 50 periodistas más grandes del siglo 20, y quien es la fuente base de este blog, aparte de otras que se mencionan en la bibliografía.

Aunque hay varios aspectos alrededor de Esparta que la hizo fuerte, en particular el cultural fue el que mejor modeló al espartano. Sobre la base de las leyes de Licurgo (Licurgus) un legislador de la época, que algunos historiadores creen ni siquiera existió, se fundó  la sociedad espartana. Una parte de esas leyes eran los criterios de disciplina militar, que fueron las que moldearon la vida y educación de un espartano, según la cual Esparta no tenía un ejército, sino que lo era. Sus habitantes eran sólo súbditos sin derecho del ejercicio de la industria o el comercio, sino sólo la política y la guerra. De hecho, la moneda de Esparta no era hecha de ningún material precioso, sino de hierro.

Para garantizar la calidad de su ejército, el mismo gobierno examinaba a los recién nacidos, y todo aquel que no cumplía con unos requisitos de talla, se le mandaba arrojar desde un alto de la montaña Taigeto, y los más fuertes pasaban por filtros adicionales, como dormir sin cobijo en invierno para determinar cuáles eran los más resistentes.

Se podía elegir mujer, y se pagaba multa si la mujer no era apta para la reproducción. (Yo me pregunto cómo se sabía si no era el hombre el estéril o no apto, y me respondo: no se pensaba nunca que el hombre podía ser el del problema).
Esta que sigue es buena: si la mujer le era infiel a un hombre que era más alto y fuerte que su marido, dicho hombre tenía qué tolerar la infidelidad (punto positivo para las mujeres). Las leyes de Licurgo decían que los celos en esos casos eran ridículos e inmorales.

Los niños comenzaban escuela militar a los 7 años, y eran arrancados de sus familias.
Aprendían a leer y a escribir, y el canto sólo podía ser en coro, pues el coro es signo de sociedades militares, como lo fue para los alemanes y los rusos en la era moderna.
El espartano vivía hasta sus 30 años en tiendas de campaña militares, sin camas no comodidades caseras. Se lavaban poco, y la comida la tenía qué conseguir cada cual, podía ser robando, pero sin que lo descubrieran para no ser duramente castigado.

Para volver a casa y conseguir esposa debía superar los veintitrés (23) años sin morir. Cuando volvían podían elegir esposa, y eso era fácil porque las mujeres jóvenes debían sostener combates de entrenamiento desnudas, lo que les daba la oportunidad a los hombres de mirar y escoger lo que más ase acomodase a su gusto; y como el celibato era un delito castigado, pues había que escoger con quien amañarse bastante.

La dieta era rigurosa y se comía en espacios públicos. Había que cuidar la línea, pues si uno engordaba era encerrado. Esta sociedad no soportaba ningún tipo de lujo por ser una ofensa a la sociedad. Nadie podía salir de Esparta sin un permiso especial del gobierno, que no era fácil de conseguir.


Cuando iba a combate, sus madres los despedían con la frase "Vuelve con el escudo, o encima de él", pues era tan grande que podía servir de camilla para traerlo  muerto.

 


Comments

08/03/2011 4:36pm

"Si la mujer le era infiel a un hombre que era más alto y fuerte que su marido, dicho hombre tenía qué tolerar la infidelidad". Hay un error, no?

Se sugiere revisar antes de publicar.

Saludos,

Mike

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