
El sistema decimal o base 10, es el sistema de nuestra preferencia hoy en día. Nos acostumbramos a los múltiplos de 10 porque tenemos 10 dedos en las manos y en los pies.
Sobre el sistema decimal hemos montado muchas convenciones. Pero el número 10 no tiene realmente nada especial como para haberse ganado ese puesto, excepto el hecho que las tablas de multiplicar del 2 al 10 son más fáciles.
Sobre el sistema decimal hemos montado muchas convenciones. Pero el número 10 no tiene realmente nada especial como para haberse ganado ese puesto, excepto el hecho que las tablas de multiplicar del 2 al 10 son más fáciles.
Los babilonios usaron fue el número 60, o sistema sexagecimal. Les parecía más adecuado debido a que el 60 tiene la ventaja de que es divisible por 2, 3, 4, 5, 10, 12, 15, 20, 30 y 60; Además, 60 es el menor número que es divisible por todos los números de 1 al 6; No hay otro número con esa posibilidad menor a 120. Si querían dividir un número en el mayor tipo de partes posible, este era el número, y para ellos poder tener esta opción en los negocios y en la ciencia era muy importante. Esto es lo que los matemáticos llaman números altamente compuestos.
El número 60 lo escribían como I. 120 sería entonces II. El número 10 era otro número cualquiera, que escribían como <. Si quieiéramos escribir 140, escribiríamos II<<.
El número 60 lo escribían como I. 120 sería entonces II. El número 10 era otro número cualquiera, que escribían como <. Si quieiéramos escribir 140, escribiríamos II<<.

Los babilonios dividieron la hora en 60 minutos. La hora del babilonio era distinta a la hora de hoy, porque era variable debido a que trabajaban con relojes de sol. Si el día era más largo como sucede en ciertas épocas del año, las horas de luz serían 12 y por lo tanto la hora sería mayor. La hora de obscuridad sería diferente en ese caso.
De todas formas, no estaban muy lejos de los valores fijos que hoy tenemos para una hora. Esto no cambió, y hoy manejamos el tiempo de forma similar.
Los babilonios también usaron la convención de dividir el círculo por 360 grados (6 x 60), y cada grado lo dividieron en 60 minutos.
Los babilonios también usaron la convención de dividir el círculo por 360 grados (6 x 60), y cada grado lo dividieron en 60 minutos.

El uso de horas variables era toda una molestia para los astrónomos. Es por eso que en el siglo 2 antes de nuestra era, el astrónomo griego Hiparco introdujo el concepto de horas iguales, al definir que su verdadera duración era la que se medía durante los equinoccios de primavera y otoño, cuando los días y las noches eran lo más iguales posibles. También introdujo la convención de que un minuto tuviera 60 segundos. A partir de esta definición, se generó el concepto de hora equinoccial, que permitió calibrar relojes de arena y agua. Desafortunadamente esta definición no se aplicó efectivamente sino hasta la aparición de los primeros relojes mecánicos en el siglo XIV cuando la hora equinoccial fue aceptada en Europa de una forma muy generalizada.
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