
Le debemos nuestras vidas a la fotosíntesis. Esa fue a la conclusión que llegué leyendo en el libro LIFE de Purves, Sadava, y otros autores.
Cuando empezaron a aparecer los primeros experimentos de vida acá en la tierra, todos los seres vivos (estructuras unicelulares llamadas procariotes por no tener núcleo), no podían abandonar el mar porque la letalidad de los rayos ultravioleta emitidos por el Sol las destruirían.

La tierra se formó hace aproximadamente 4500 millones de años. Si este tiempo fuera un mes, cada día serían 150 millones de años. Para el “tercer día”, hace 4000 millones de años, aparecieron las primeras moléculas capaces de establecer patrones para dar origen a otras moléculas. Esto es, era posible crear moleculas complejas con formas relativamente estables.Pero hace hace 3800 millones de años, mas o menos el “séptimo día”, aparecen sistemas de moléculas interactuantes bien delimitados y cerrados.